Llegué al trabajo de Grace, entré a su oficina y me senté frente a ella. En su escritorio había varios muffins, así que agarré uno y me lo engullí.
— ¿Y ahora tú qué tienes? — me preguntó, mirándome raro.
Yo la miré con mi mejor cara de tragedia.
— Volví a trabajar con Jona — le dije mientras masticaba.
Ella puso los ojos en blanco de inmediato.
— Estoy empezando a creer que eres una masoquista — me dijo.
Yo me encogí de hombros.
— Jona me lo pidió y no pude decir que no — le respondí.
Grace ce