Me aparté de Matteo y lo miré mal; él solo sonreía como si nada hubiera pasado, y eso me enfadaba aún más. Le había pedido que no volviera a hacerlo, y había tomado mis palabras como si no fueran nada.
— No vuelvas a acercarte a mí — le advertí con enojo.
— Lo siento — me dijo con una sonrisa.
Yo me di la vuelta sin responderle nada y me alejé. No quería saber nada de él por ahora. Entré al edificio y subí al ascensor, esperé hasta que se abrió y caminé hasta mi apartamento.
— Kat — me llamaron