Levantar a su lado había sido extraño, esa noche se había decidido por volver a la cama y este se lo había impedido como ando su brazo a su alrededor, Tania había logrado tan solo girarse para poder respirar mejor.
— ¿Por qué te ibas a ir? — le preguntó este mientras le miraba fijamente.
— No me gusta amanecer con nadie, me gusta mi espacio y ver el rostro lagañudo de alguien no está en mis planes — le contestó y Hans comenzó a reír fuertemente.
— No sabía que era algo desagradable verme en las