La atracción, impredecible, indeleble, esta parecía ser rebelde y decidir sobre todos.
Hans estaba concentrado en ella, en sus expresiones, su risa y aquellos ojos, estaba midiéndola sin querer, era algo que no se imaginaba hacer, pero ahí estaba, mirándole como un idiota.
— Arrugas la nariz cuando hablas, lo haces también con la comida, si te parece feo y no lo quieres — le dijo él mientras tomaba un poco de vino.
— ¿Desde cuando eres tan observador? — pregunto, su cuerpo parecía hacerle queda