Exponerse ante alguien, implicaba cierto grado de vulnerabilidad, Tania lo sabía, no estaba nada acostumbrada a eso, pero esa noche estaba dispuesta a dejar de lado sus miedos y disfrutar.
— ¿Estás segura? — preguntó Hans al ver que su mano sudaba.
— Si, solo estoy nerviosa — dijo mientras esperaban el ascensor.
— Trataré de hacer que te sientas en paz — dijo esta y se quedó mirándole con una sonrisa, las puertas se abrieron y entraron, estaban en un piso alto, así que Hans se colocó tras de el