Los Blackwood no deben conocer de relaciones normales, ni sanas, he de presumirlo al esperar la llegada del señor Blackwood a las afueras de la villa. Margot se está encargando de ordenar por jerarquía a los diez empleados que están con nosotros. Todo para recibir a la cabeza de esta familia.
—¿Se está preparando para la bienvenida del presidente o de su marido? — digo en voz baja.
—Mira al cielo para tener una respuesta — escucho al hombre que me habla al oído.
Me echo a un lado del susto, es