86. Sé a lo que me estoy jugando.
Después de unos días de cuidados intensivos, Michael finalmente estaba listo para dejar atrás los blancos pasillos del hospital y las miradas preocupadas del personal médico.
Se sentía aliviado al saber que su recuperación había sido más rápida de lo esperado. Sus heridas sanaban, pero aún llevaba consigo el peso invisible de las cicatrices emocionales.
Laura, lo esperaba afuera de la habitación, lista para acompañarlo en su primera salida del hospital.
― ¿Listo para irte a casa, Michael? ―pre