49. ¡Sospechas de mí!
— Odio quererte — estas palabras resonaban una y otra vez en la mente de Michael mientras avanzaba por los pasillos de la mansión, llevando en brazos a su esposa inconsciente.
Se debatía entre el alivio de saber que ella lo quería y la frustración de admitir que odiaba tener esos sentimientos por él.
Lo urgente ahora era llevarla al hospital para que recibiera atención médica. Aunque la enfermería de la empresa estaba más cerca, la falta de un médico ahí complicaba las cosas.
De repente, Alex