27. ¡Por favor, sálvala!
Sophie no sabía que decir, estuvo a punto de mentirle y asegurarle que eran vitaminas prenatales o simplemente alguna medicina apta para el dolor de cabeza que le había causado la discusión que tuvieron, pero decidió que no quería seguir mintiendo, que era el momento de ir de frente.
Todavía podía escuchar en su cabeza la voz de Michel hablando con su amante y explicándole sus planes para cuando los bebés nacieran.
—¿Quieres saber qué es eso?
Sophie se liberó rápidamente del agarre de Michael y