127. No la dejaré ir!.
—Piensa en nuestros hijos, ¿no he sido un buen padre? —imploró James, intentando apelar al instinto maternal de Sophie. Su voz era un ruego desesperado, una súplica para que ella reconsiderara su decisión.
Sophie estaba a punto de responder cuando, de repente, un estruendo ensordecedor los envolvió. Gritos, empujones y el estrépito de objetos que caían al suelo llenaron el ambiente, creando un caos que desvió la atención de los tres. Michael, maldiciendo por no haber podido sacar a Sophie de all