Lara sostuvo con fuerza las primeras indicaciones y puso a Carlos al corriente de la audiencia que tenía al día siguiente con Guadalupe y su abogado.
Estaba feliz.
Oficialmente, tenía un ascenso como asistente de Carlos y por las tardes trabajaría con el equipo médico de Dante.
Los mellizos iban a la escuela por la mañana y por la tarde, ella podía llevarlos a sus terapias tres veces a la semana y Luz se encargaría de cuidarlos los otros dos días.
- Fue una suerte que intervinieran la empresa