50. Narra Anastasia
La tarde avanzaba con una tranquilidad absoluta en el complejo deportivo. Tras la comida con los chicos del equipo, el resto de las horas transcurrió entre la revisión de los últimos detalles para el viaje del fin de semana y la satisfacción de saber que cada tarea respondía a mi propio esfuerzo, lejos de cualquier sombra corporativa. Al caer la tarde, me despedí de Jord con una sonrisa cómplice en la entrada del edificio administrativo y conduje de vuelta a mi apartamento, disfrutando del sile