33. Narra Anastasia
Había pasado una semana exacta desde aquella tarde en el archivo con Sophia. Siete días en los que el tiempo en MAVE pareció comprimirse bajo una presión barométrica invisible. La advertencia de Dakota había quedado flotando en el ambiente como un gas inodoro pero letal, aunque, para mi sorpresa, la señora Kleinman no había vuelto a aparecer por el piso ejecutivo. Sin embargo, su ausencia no era una señal de paz; era la calma tensa que antecede a los huracanes de categoría cinco.
En ese lapso,