26. Narra Anastasia
La mañana en Londres despertó con una claridad inusual. Me desperté en la suite del hotel, rodeada de las bolsas de las compras de ayer, que parecían monumentos a mi propia capitulación. Me miré al espejo, vestida con un conjunto de seda que Maverick había elegido, y apenas pude reconocer a la mujer que me devolvía la mirada. Esa mujer no era solo una asistente; era una creación de Maverick, un objeto de lujo que él había pulido para que combinara con su entorno.
Salí al salón de la suite y lo