Anna.-
¿Sera que sigo durmiendo? Pensó Anna, se pellizco el brazo pensando que despertaría, pero al sentir el dolor supo que no era un sueño.
— ¡Eh! No lo entiendo, jefe ¿Está drogado? ¿Quiere que llame un médico o algo?
— No estoy drogado y no necesito un médico, te estoy proponiendo matrimonio –Anna saltó de la silla como un resorte.
— ¡Ok, Ok! Voy con la siguiente pregunta ¿Acaso se volvió loco? Usted tiene novia o prometida ¡Yo que sé! –Anna comenzó a caminar de un lado a otro, exasperada. –