Luis entendía bien.
Él adivinó que ella se arrepentía de haber estado con él, y su actitud dejaba claro que nada había cambiado.
Durante el viaje, la miró con una expresión inescrutable.
Al llegar a Ciudad B, fueron directamente al hospital sin pasar por casa.
El médico principal los recibió y confirmó la compatibilidad de la médula ósea, pero luego pidió hablar a solas con Luis...
Luis se sorprendió.
Luego le dijo a Dulcinea y Matteo:
—Voy a hablar con el doctor, ustedes vayan a ver a la niña..