Dulcinea retiró su mano.
No escuchaba sus explicaciones, no quería su compañía.
Lágrimas rodaron por sus mejillas y murmuró:
—No quiero verte.
Se cubrió con la manta y lloró en silencio.
Para Luis, esa bebé que no nació era solo una pérdida, quizás estaría triste unos días.
Pero con el tiempo, lo olvidaría…
Para una mujer, perder un bebé es como si le arrancaran un pedazo de su propio cuerpo. Es un dolor que no se olvida jamás.
…
Luis pasó la noche en el hospital.
Al día siguiente, tenía un comp