Mientras Ana estaba aturdida, Mario se dirigió al baño. Al poco tiempo, se oyó el sonido del agua corriendo, entremezclado con la voz baja y ronca de un hombre...
Ana, ya una mujer madura, adivinó que Mario estaba atendiendo sus necesidades físicas en el baño.
Unos 20 minutos después, Mario salió del baño vestido con un albornoz blanco habitual... El cuello ligeramente abierto revelaba su pecho blanco y firme, con gotas de agua deslizándose por su cuerpo.
Mario se acercó a Ana, que estaba absor