Luis sonrió fríamente. Se rio entre dientes:
—¿Y si ella lo quiso? Mil millones, es dinero que nunca ganaría en su vida. Leandro no es feo y tiene un buen carácter, ¿por qué no aceptaría? Pero tú, ¿por qué te importa tanto? ¿Todavía tienes sentimientos por Leandro… te duele verlo?
Dulcinea no respondió.
El ambiente en el coche se volvió tenso, y ninguno de los dos volvió a hablar.
Llegaron al hotel donde sería la cena.
Cuando el coche se detuvo, Luis le apretó suavemente la mano, con un tono frí