Esa imagen era realmente tentadora.Mario, visiblemente molesto, se acercó a Ana sin mostrar emoción en su rostro y tomó la toalla de baño de sus manos. Con un tono poco amable, dijo:
—¿Estás loca? El médico dijo que debes guardar reposo en cama por lo menos dos días.
Ana, dándole la espalda, respondió con voz baja:
—Solo quería limpiarme un poco.
Mario, tras un breve momento de reflexión, entendió por qué Ana quería bañarse. Aunque en el hotel no habían llegado al clímax, había habido suficiente