Mateo giró el volante hacia la villa de Ana, mientras comentaba:
—Justo a tiempo para la cena, podrá disfrutar de una buena comida… Las comidas que prepara su suegra son las que más le gustan.
—Demasiado parlanchín —respondió Mario.
Subió la ventana del auto y se recostó en el respaldo de cuero, pensando en qué decir cuando se encontraran… Aunque solo habían estado separados por menos de 10 horas, ese tiempo había sido como una eternidad para él.
El brillante RV negro se deslizó lentamente hacia