Eso siempre le había importado.
¿Qué hombre no desea poseer? Y más aún alguien como Mario.
…
Ana observó cómo se alejaba, bajando los párpados lentamente…
Tenía muchas cosas en mente.
De lo contrario, esa noche habría podido conquistar a Mario, quien, después de años de soledad, no podía resistirse a un flirteo; sin embargo, debido a su estado, no estaba de ánimo.
Aún pensaba en lo que Alberto había dicho sobre si su hermano realmente se había casado con Dulcinea. Todos esos pensamientos se acum