Ana se sorprendió bastante. Debido a Sofía, Leo no fue amable con ella, incluso la había molestado la noche anterior.
Ahora él se ofreció a llevarla. Instintivamente, Ana sintió que él no tenía buenas intenciones. Ella dio un paso atrás, con una actitud un poco fría:
—Leo, dijiste que no me molestarías más.
Leo la miró fijamente. Después de un momento, pronunció suavemente unas palabras:
—De hecho, lo dije.
Tras esas palabras, partió en su Land Rover, dejando tras de sí una estela de humo ...
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