El señor Morales no se atrevió a ofender a Mario.
Juntas, las familias Morales y Valdés no eran rivales para Mario, quien, a pesar de su juventud, controlaba el Grupo Lewis y era conocido en la ciudad B por su carácter implacable.
Entonces, se dirigió a Ana, preguntándole cómo quería resolver la situación.
Ana no era ingenua; sabía que había llegado al límite y que lo único que podía obtener para María era una compensación.
Con calma, ella dijo: —Tengo dos condiciones. Primero, la familia Mor