Ana regresó corriendo a la casa que alquilaba.
Desde lejos, Carmen la esperaba ansiosamente bajo un paraguas.
Al verla, Ana redujo la velocidad: —Tía, ¿por qué volviste?
Una vez en casa, Carmen secó el cabello de Ana con una toalla mientras decía: —Estaba preocupada y vine a ver. ¿Por qué no tomaste un taxi con esta lluvia?
Ana respondió suavemente: —Es difícil conseguir un taxi cuando llueve.
Carmen la instó a ducharse y luego le calentó sopa para calentar su cuerpo.
Mientras Ana tomaba la sopa