La reacción de Ana al verse descubierta hizo que sus orejas se sonrojaran aún más.
Con una mano cubría el cajón, intentando impedir que Mario viera su interior.
—¡No es nada! —respondió ella nerviosamente—, solo es un perfume nuevo que compré y acabo de abrir.
Mario, en un cambio inusual de actitud, replicó con calma: —Entonces, ¿por qué no te pones un poco de perfume para que lo huela? Dicen que el perfume es el mejor pijama para una mujer, ¿no es así?
Su tono era insinuante, con esa mezcla