Llego a la manada completamente desorbitada y sumida en mis pensamientos, que, a decir verdad, son un desastre.
No sé si todo lo que sucede a mi alrededor es real o si me encuentro atrapada en una pesadilla; si se trata lo segundo me gustaría despertar ya.
Camino en dirección a la casa donde ya las luces están encendidas, puesto que el sol se ha ocultado. Al entrar, siento un nudo en el estómago que me provoca náuseas, asimismo, empiezo a respirar con dificultad. Es ella, esa mujer está sentada