Analu
Hasta llegar a mi casa me mantuve firme como una roca, pero a partir del momento en que paso de la puerta hacia adentro el llanto me invade. Todo aquello que estaba atrapado en mi garganta se libera ahora. Mi prima viene corriendo al oír mi llanto con un trapo de cocina en las manos.
— Ana, ¿qué pasó? — se sienta a mi lado.
Al ver que todavía no tengo condiciones de hablar, solo me abraza dejando que llore en su hombro. Después de llorar hasta secarme, paso las manos por el rostro para se