Analu
En cuanto se fueron Pietro y Renata, mi nerviosismo aumenta. Ya son las diez de la noche y nada de que Santiago regrese a casa. ¿Dónde se habrá metido? Lo llamo una vez más y no obtengo éxito. Solo puede estar haciendo esto para provocarme o para vengarse por lo del viernes.
Me voy poniendo tan nerviosa que hasta me dan ganas de vomitar. En el sofá mismo termino dormitando. Me despierto sobresaltada: ya es la una de la madrugada y nada. Termino tomando una iniciativa precipitada.
— ¡Hola,