Analu
El fin de semana pasó como un cohete y el domingo por la noche, antes de dormir, Santiago me llama después de que yo le dejara un mensaje, digamos, bastante desafiante por el valor excesivo de mi liquidación.
— No necesitas pagarme de más, Santiago. Ese valor es un absurdo y solo quiero lo que me corresponde por derecho. — ya contesto yendo directo al grano, y sé que él odia eso.
— Sabía que no lo aceptarías. — habla un poco alterado.
— Si sabías eso, ¿por qué lo hiciste entonces? — repli