C81-DE ESPOSO A AMANTE
—Sé mi amante.
La cara de Mateo fue un poema. Primero sus cejas se alzaron tanto que casi desaparecieron bajo su pelo. Luego su boca se abrió y se cerró varias veces, como un pez fuera del agua. Finalmente frunció el ceño, negando con la cabeza como si intentara aclarar sus oídos.
—¿Escuché bien? ¿Dijiste amante?
Bianca seguía sin inmutarse, disfrutando cada segundo de su desconcierto.
—Sí, eso dije.
—¿Amante? —repitió Mateo, como si la palabra fuera en un idioma extranje