C76-SATISFACCIÓN ABSOLUTA
Mateo la levantó por las caderas con las dos manos, la alineó con un movimiento rápido y preciso, y empujó dentro de un solo golpe seco. Bianca soltó un grito ahogado que se convirtió en un gemido largo cuando sintió cómo la abría entera, cómo la llenaba hasta el fondo de una vez.
Porque el pene de Mateo era grueso, caliente, palpitante, y entraba con una presión que la hacía arquear la espalda contra los cojines. Él se quedó quieto un segundo, respirando fuerte contra