C59- SOY YO... TU HIJA.
C59- SOY YO... TU HIJA.
En el consultorio, el médico revisaba los exámenes en silencio, pasando hojas con lentitud, frunciendo el ceño sin darse cuenta, y cada pequeño gesto era visto por Angelo como un golpe directo al pecho, porque no hacía falta que nadie dijera nada para entenderlo: su abuela no estaba mejor, seguía condenada, y el tiempo no estaba de su lado.
Cuando el médico tomó aire para hablar, Adelina levantó la mano.
—Hijo... ¿puedes salir un momento? —pidió con voz suave.
Angelo frun