C48-UNA NOCHE DE VERANO
Era verano hace ocho años y la mansión Blackwell bullía de luces suaves y risas contenidas. Cristalería fina chocaba en brindis educados, vestidos largos rozaban el mármol y los hombres lucían esmóquines impecables.
Todo olía a dinero viejo y perfume caro.
Pero Mateo estaba apoyado en una columna del salón principal; sostenía una copa de champán y miraba a los invitados con la misma indiferencia que ponía al revisar correos de trabajo. No pertenecía del todo a ese mundo,