C32-MUSEO DE CIENCIAS
Angela salió corriendo de su cuarto como si el suelo no la tocara. Bajó por el pasillo y apareció en la cocina justo cuando Mike cerraba su termo de agua.
—¡Tío Mike! —dijo sin respirar—. ¡Apúrate, vamos a llegar tardísimo!
Mike la miró y soltó una risa.
—Calma, pequeña genia. Vamos bien, te lo prometo.
Angela se balanceó sobre la punta de los pies, incapaz de estarse quieta. Su madre le había dado permiso para ir con Mike al museo de ciencias. Pero eso era todo lo que los