C147-DEJANOS SOLOS
Un helicóptero negro sobrevolaba la selva a baja altura. Dentro, Angelo, Ethan y cuatro hombres más revisaban el equipo con precisión mecánica. Cascos, fusiles, comunicación encriptada: cada movimiento era eficiente, sin palabras innecesarias.
Ethan señaló una pantalla táctil donde parpadeaba un punto rojo.
—La villa está a dos kilómetros —explicó.
—¿Seguro que está solo? —preguntó Angelo, ajustando su chaleco antibalas.
Ethan asintió; sus ojos fríos y calculadores escaneaba