Entre y cerré la puerta, me acosté a su lado, puse mi mano en su pecho, le abrí el pijama y metí mi mano para acariciar su bello pecho, se sentía rico tocarlo, comencé a besarlo, no se movía, pues estaba bien dormido, baje de a poco y llegue a su polla, me aproveche, pues estaba flácida se la chupaba sé la lamia y vi que empezó a moverse y su polla comenzó a crecer para mi regocijo y le hablaba con cariño a Adamcito
—Despierta Adamcito querido, quiero tus besitos, lamia sus bolas, ya lo escucha