Llegó el gran día, desde que nos despertamos empezó el corre, corre, Adam se bañó primero, claro que vomito eso era visto, pero no fue mucho, parece que los estragos están bajando, gracias, Dios mío, cuando salió de la ducha contemple su perfecto cuerpo, lo observaba diciéndome hacia mis adentros que ese hombre tan codiciado y deseado por muchas era mío, solo mío y me amaba con todo su ser como lo hacía yo.
Adam se percató de mi mirada deseosa camino hacia la cama, se sentó a mi lado y dijo
—Am