75. Déjame admirarte
—Lo notaste —se oye entontecida por las declaraciones. Al igual que él, su corazón es el que se encuentra hablando por ella—. Max, tú lo notaste, tú…
Maya no puede creerlo. Por mucho tiempo tuvo la creencia de que la llegada al museo metropolitano de Nueva York por el tema de su llegada del Bronx y una de sus mejores pasatiempos, la fotografía, habían sido porque Jenny había hablado por ella, consiguiéndole un puesto como copartícipe para ser quien tomara las fotografías a los pintores y sus ob