63. No quiero perderte
La noche la pasó como requirió. Se cambió de muda de ropa por una camarera que se ofreció a brindarle el uniforme ya que no tenían otra cosa para darle de cambiar y aceptó sin duda. Y por la misma camarera pudo ducharse en uno de los baños. Cuando daban ya las tres de la madrugada, Maya apenas había pegado el ojo en toda la noche. Se la mantuvo en realidad buscando la manera de ver todos los documentos necesarios y el portafolio con el que presentarían el proyecto.
Para cuando dieron las cinco