190. Elizabeth Seati
Y Maya asintiendo, como si lo necesitara al igual que respirar, se lo lleva hacia sus labios y lo vuelve aprisionar de la manera más inevitable. Ya son sus labios el camino que conoce, por donde se pierde, y en donde adora estar. Son suaves, frágiles, dispuestos sólo para ella. Un movimiento lento y a la vez fuera de si porque esa vez se necesita más cosas de la que ahora entienden. Y si aún no podía ella comenzar a saber de lo tanto que ama a Maximiliano, puede quedarse de esa forma hasta el