142. Razones
Tiene que alejarse de él. No puede permitirse que la observe de esta forma.
—Así que suéltame. Suéltame, no quiero saber más nade de ti, ni de ella.
—Maya…—murmura Maximiliano de vuelta.
Su voz la hace volver a donde siempre han querido estar. Y la monotonía de esto parece ser sólo un sueño. Un sueño en donde su único anhelo es tenerlo frente suyo y de todas las maneras posibles.
—No me hagas esto —pide Maya, negando—. Vas a tener un hijo. Y yo no soy la madre de tu hijo…
—Tienes que escuc