130. Distante
—Esta es una gran noticia, Maya —es lo que confiesa la señora Miranda—. Qué feliz es escuchar eso. De verdad que te felicito. Mi hijo seguro lo entendió y no dudo que se haya puesto feliz.
Se paraliza.
La sola mención de Maximiliano le remueve el estómago. No puede hacerle saber lo que ha ocurrido entre ella y su hijo. Y trata de separarse, sonriendo.
—No sabe cuan agradecida estoy. Muchas gracias.
—¡Y Giovanna! —la señora Miranda exclama—. Giovanna, Maya. Ella está queriendo verte a cada