Capítulo 64; La piedra de tropiezo.
—¡Ella no va a aceptarlo jamás!— dijo Ámbar caminando rápidamente hacia Samuel quién le abrió los brazos para recibirla con toda la ternura que sentía hacia ella y le dió un tierno beso en su frente. —¡Nunca aceptará que nos amamos!
—No te preocupes por eso, si mi madre no puede aceptar el amor que hay entre nosotros eso significará una enorme brecha irreparable para mi relación con ella, porque yo no pienso renunciar a ti Ámbar, voy a luchar por esto que siento contra mi madre y contra el mu