Capítulo 62; Instrumento del mal.
Ámbar estaba evidentemente confundida y aún más descolocada estuvo cuando Ana pasó junto a ella abriéndose paso hacia dentro del departamento sin siquiera pedir su permiso para ingresar, Ámbar cerró la puerta tras parpadear.
—Señora Ana qué alegría verle— dijo un poco nerviosa— aunque confieso que no esperaba verla a estas horas de la noche. ¿Está todo bien?— le preguntó con genuina preocupación.
—No — respondió la mujer en tono agrio— nada está bien últimamente, nada puede estarlo.
—Lamento