Capítulo 61; Libre para amarte.
Ana estaba horrorizada ante el descubrimiento y aún después de despedir al detective no hacía otra cosa que suplicar que aquello fuese falso, se fue directamente a su cuarto de oración donde se puso de rodilla frente a la imagen del Cristo
—Esto no puede ser cierto, Dios mío— decía una y otra vez— esto no puede estar pasando, tiene que haber un error, mi hijo... mi hijo no puede haber caído en los pecados de la carne y Ámbar... no... no puedo creer que ella me haya traicionado de esa manera, e