Capítulo 28; Un Anibal roto.
Ámbar, sonrió con ternura.
—¡Esa sonrisa!— gimió Amy— ¡realmente estás enamorada, Ámbar, y yo que creía que era solo deseo!
—Han pasado muchas cosas desde la última vez que hablamos— volvió a sonreír— ciertamente todo comenzó como algo puramente carnal, ese deseo de tenerlo, pero... conocerlo más, ver lo inocente que es... resulta abrumador en cierto sentido, soy una mujer experimentada y por lo general me atraen hombres fuertes, seguros de su poder sexual, es algo que me transmiten y me enganc