Leticia observó furiosa cómo el auto desaparecía en la distancia. Bajó la mirada, tratando de disimular la fugaz reflexión que había cruzado por su mente.
Después de dejar a los gemelos en la casa de la familia Herrera, regresó a su villa. Una vez aseada, se dirigió a su habitación, abrió un cajón y sacó de inmediato una tarjeta.
Era el número que aquella mujer le había entregado durante su última reunión. Esa mujer decía trabajar para Nicolás.
Ahora, con Nicolás muerto y las acciones del Grupo