Baltasar salió del hospital con los dos documentos urgentes que Daniela había terminado de gestionar.
Regresó a la oficina para terminar lo que aún quedaba pendiente. Miró el reloj: ya eran las ocho de la noche.
Después de salir, pasó por una tienda y compró algo de pan para cenar. No se fue directo a su casa, sino que condujo hasta el barrio San Martín.
Cuando Yulia recibió la inesperada llamada de Baltasar, estaba por completo sumida en los informes de las distintas áreas de la empresa.
—¿Bal