—¡Idiota! Solo tenías que seguir mis instrucciones. Si usas a la persona que elegiste, Diego lo descubrirá en cuestión de minutos. Lo único que necesitamos ahora es ganar tiempo.
La voz al otro lado del celular sonaba imponente, llena de ironía y desprecio. Sin darle oportunidad alguna de responder, la mujer colgó de golpe.
Leticia dejó el celular sobre la mesa, sus manos temblaban ligeramente y su rostro mostraba una mezcla de rabia y humillación. Era la primera vez que alguien la insultaba de